Chupame la punta y rascame el talón, Gili….

“La cara de Gilipollas” que ponen algunos es digna de una entrada en mi blog. El gilipollismo en sí lo es.  Uno puede tener cara de Gilipollas, lo cual, discutible o no, a mi entender siempre ha sido una virtud, y un “asset” muy importante en los tiempos que corren. Tener esa cara le da…