Se empieza a romper o por lo menos no se satisface el quid pro quo, el “algo por algo”. El tú la belleza y yo la inteligencia, tú serenidad y yo cafeína, tú juventud y yo te saco de casa, tú el bonito florero al que yo presto atención. Tus pies en la tierra y mi imaginación. Es triste sí, pero oigan, bienvenidos a la realidad. Welcome to the jungle.