Mañanas de Mayo y luz

No sé si fue más un tema de energías o de gabardinas, o de gafas grandes y negras o miradas miopes y un paseo sin rumbo, aun no sé si fue que eras normal o que yo opinaba o que tu escuchabas y yo preguntaba, y tu escuchabas.

Podría aun viciarme a tu forma de mirar, y de hablar y de callar y de andar. Quizás fue un leve suspiro, o simplemente fui yo, encantado de encontrar un barco que navegaba sin quillas deformes ni aguas que achicar. Quizás fue esto o algo más, o simplemente que era demasiado viejo o tu quizás muy joven como si esto importara mucho. Hubo un momento, que no fue ni breve ni eterno pero un poco para siempre, en que caminamos bien juntos, sin chocarnos, sin tener que aminorar o apretar el paso porque parecía que andábamos igual, con ese “como siempre” de los que se acaban de conocer pero que han estado juntos sin saberlo, quizás, mucho tiempo.

Podría engancharme a tu sonrisa que no ríe, y a tu risa que no sonreía, y a tus miradas de miope, porque lo importante era verte de cerca y quedarme sin respirar dos minutos, ¿porque a quien le importa lo que pasa más lejos cuando alguien te tiene tan cerca de un aliento prestado, o un beso casi robado?

Podría atarme a tus manos, con esos dedos tan finos, esas manos pequeñas que me parecían grandes pero que eran pequeñas, un poco tímidas, simplemente musicales cuando las movías lenta y dulcemente poniéndote y quitándote esas gafas negras que tapaban lo mejor de ti sin sospechar que es lo que más quería ver. Esas manos que pintan y que son libres y que me engancharon.

Podría silbar toda una noche el sonido te tu respiración; no es un suponer ni una esperanza, es como una de aquellas seguridades de sombrilla de verano bajo el sol o de la mano que te rescata justo antes del último respiro en un agua brava donde uno no debería bañarse. Silbaría cada inspiración y esperaría la salida del aire de tus pulmones asegurándome que estas viva y que estas cerca de mí. ¿Sabes todas estas cosas que uno piensa cuando conoce a alguien por primera vez? Esa sensación de antes y después, de no marcha atrás posible o de que uno nunca hubiera tenido tanta suerte, nunca, ni intentándolo.

Podría, creo,  verte de nuevo, andar a tu lado, escucharte un poco más en tus silencios. Creo que si te tocara me quemaría, o no, o desaparecería en una nueva realidad llena de pellizcos que me dijeran que eres real, que al fin podemos vestir lunas juntas y desvestir soles antiguos con desayunos eternos casi todos los domingos por la mañana cuando te trajera un café denso y un beso y un croissant y alguna idea llena de brisas, luz de mañanas de mayo, eternas y largas que llenarían entre mil cosas más nuestra historia de las segundas oportunidades, llenas de perdedores y de gente como tú y como yo, llenos de esperanza por querer de nuevo, quizás algún día.

Son esas cosas que podrían pasarme este lunes por la mañana, y me pasaron. Cosas que me gustaria que volvieran a pasar.


Descobriu-ne més des de Mis Bitàcoras.

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Deixa un comentari