Penélope se que quedó toda acalambrada en su jaulita de los chinos, Penélope era el canario amarillo de mi padre, bueno, era de mi hijo, y él a mis ruegos lo cedió a su abuelo. Ruegos porque odio los pájaros, me dan una cierta grima, y me cuesta entenderlos. Penélope cantaba a las mañanas con mucha alegría, supongo que debía de sentir un fervor intenso cuando mi padre despojaba de la manta que la tapaba, la jaula de los chinos donde vivía.
Ha sido todo muy fugaz, digamos que Penélope no ha dejado mucha huella en esta casa, unos tres meses de nada entre que llegó, y se despidió en un rigor mortis pajaril al que todos ha sorprendido. ¿De que habrá muerto Penélope? Esta es la gran pregunta que nos ronda a todos por la cabeza estos días. Jim, nuestro gran perro tenía una razón para morirse, y nos dio a todos tiempo de despedirnos, pero a Penélope nadie le ha podido dar un adiós antes de quedarse frita y rígida como un alambre.
Yo creo que Penélope no ha superado un segundo cambio horario y que se ha muerto de Jetlag, esto de que te cambien la hora del destape matutino afecta un poco. Y si yo, que peso más de 80 kilos, lo llevo mal, como lo debe de llevar una canaria, llamada Penélope, de 50 gramos. Digo segundo cambio horario, porque supongo que antes de formar parte de la Familia, ella, debía vivir con horarios normales, esos de levantar-se un poco más tarde que el sol y dormirse a la buena de dios sobre las 11 de la noche. Pero mi padre lleva horarios de anacoreta finlandés (digo finlandés porque siempre tiene frio y le tiene pánico a los mosquitos, y en Finlandia siempre hace frio, y los mosquitos son de aquí te espero de grandes), se despierta a las 5 de la mañana, y se duerme a las siete de la tarde, sea verano, invierno o San Juan. El no cambia el horario, y claro, el pajarito se tuvo que adaptar, y eso mata a cualquiera creedme.
Penélope no deja ni hijos ni familia próxima, excepto a mi padre que se ha quedado un poco triste. Siento que nadie le contara a Penélope la poca mano que ha tenido nunca por los animales, pero tampoco teníamos que acojonarla y matarla del susto. También deja a mi hijo, estudiante de Veterinaria que contará con Penélope como su primer fiambre profesional con causa de muerte desconocida.
Yo insisto, Penélope no ha superado el cambio de horario de invierno a verano, ni la llegada de la primavera. Es el primer pájaro que recuerdo que ha muerto de Jetlag y podemos atribuir su muerte a factores de producción Industrial (que es para lo que sirve el cambio de Horario). Penélope nunca volverá a ver a Ulises, ni tendrá un bolso de piel Marrón, ni se vestirá de domingo, porque era un canario/a amarillo, tan simple como cualquier otro. Yo echaré de menos el ligero canturrear que traspasaba como un mantra bíblico las paredes que me separan de casa de mi padre, y mi padre supongo que echará de menos las rutinas a las que se veía obligado.
Hemos pedido una lápida que pusiera “a Penélope muerta de Jetlag, primavera del 2025”, pero no nos han hecho caso. Así que la hemos enterrado en el Jardín de atrás, y pronto, si no lo es ya, será pasto de las hormigas y del resurgimiento primaveral de todos los bichitos que por allí pululan.
Penélope, siempre te quisimos.
Nos queda cierta duda si era Penélope, o Antonio, pero de lo que estamos seguros, es que por su manera de cantar por las mañanas, esperaba a Ulises, eso sin duda.
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